I. El Camino
Mi trabajo en Chile comenzó en 1999, en la Región de Antofagasta, vinculada a la gestión cultural y la producción teatral hasta 2009. Allí dirigí el Taller de Teatro Vida Plena con el grupo “La Belleza de la Vida”, comprendiendo que el escenario no era solo espacio artístico, sino territorio emocional.
Más tarde, en La Serena, trabajé con adultos mayores en Fundación Las Rosas y Hogar de Cristo, acompañando procesos donde la memoria encontraba voz.
En 2010, después del terremoto y tsunami del sur de Chile, participé como voluntaria en Dichato, colaborando durante siete meses en un taller de Teatro Terapia como apoyo en tiempos de reconstrucción.
Desde 2011 desarrollé trabajo en el Centro Comunitario Cuatro Esquinas con adultos mayores y niños, creando una radio online bajo la línea de Vida Plena e integrando a escritores y artesanos al mundo digital.
También participé en un Centro de Rehabilitación en Tongoy, enseñando a niños que, aun desde una silla de ruedas o con limitaciones físicas, podían bailar y jugar al teatro como terapia.
II. La Vocación
Con los años comprendí que el teatro no es espectáculo:
es presencia, dignidad y emoción compartida.
Especialmente en el adulto mayor, trabajar las emociones no es un lujo —
es una necesidad profunda.
Aunque el cuerpo cambie y los pasos se vuelvan más lentos,
el espíritu puede seguir siendo joven.
Hoy colaboro en la creación de propuestas y acompañamiento metodológico para talleres orientados al adulto mayor, continuando mi labor desde la reflexión, la palabra y la experiencia vivida.
III. El Manifiesto
Creo firmemente:
“Tú puedes sanarte solo.”
“Somos como somos, ni mejores ni peores, solo distintos…
y ante los ojos de Dios, todos iguales.”
Aprender a querernos.
Aprender a sentirnos útiles, aun cuando algunos no podamos caminar.
El teatro lo llevo en el alma.
Es mi terapia.
Y es mi manera de acompañar a otros.
Isabel Costa
Monitora Teatro Terapia

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